Teatro
El Teatro como terapia, como medio de expresión y creatividad desarrolla la autonomía, expresividad, autoestima, desarrollo personal, mejora de nuestras capacidades, nos enseña a desbloquear emociones, a sentir la música, la expresión corporal, a reconocer como positivo un aplauso, a convivir, a sentir, a dejarse llevar, a no tener miedo...
Con el teatro las personas adquieren autoestima, respeto, aprende a convivir en grupo, conoce y controla sus emociones, disciplina y constancia en el trabajo, y también aprende a desenvolverse ante el público. Este taller no pretende formar actores, sino que sus participantes jueguen a crear, a inventar, y aprenden a participar y a colaborar con el grupo.
Las clases de teatro son terapéuticas y socializadoras. Los trabajos en grupo, los ejercicios psicomotores y el contacto físico entre los compañeros, son la base de la educación dramática.